Sobre el arte de un escritor (Por Eduardo Galeano)

El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.

Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia. Continuar leyendo “Sobre el arte de un escritor (Por Eduardo Galeano)”

Apuntes sobre el arte de escribir cuentos (por Juan Bosch)

El cuento es un género antiquísimo, que a través de los siglos ha tenido y mantenido el favor público. Su influencia en el desarrollo de la sensibilidad general puede ser muy grande, y por tal razón el cuentista debe sentirse responsable de lo que escribe, como si fuera un maestro de emociones o de ideas.

Lo primero que debe aclarar una persona que se inclina a escribir cuentos es la intensidad de su vocación. Nadie que no tenga vocación de cuentista puede llegar a escribir buenos cuentos. Lo segundo se refiere al género. ¿Qué es un cuento? La respuesta ha resultado tan difícil que a menudo ha sido soslayada incluso por críticos excelentes, pero puede afirmarse que un cuento es el relato de un hecho que tiene indudable importancia. La importancia del hecho es desde luego relativa, mas debe ser indudable, convincente para la generalidad de los lectores. Si el suceso que forma el meollo del cuento carece de importancia, lo que se escribe puede ser un cuadro, una escena, una estampa, pero no es un cuento.
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Poema 12 (Los Amantes)

Oliverio Girondo fue un poeta argentino que revolucionó la estética de su país, a través de una obra que incorporó las principales corrientes vanguardistas. Se convirtió en una de las principales figuras de la renovación literaria de los años veinte y treinta. Fue uno de los jóvenes miembros de la vanguardia poética argentina, junto al inmenso Jorge Luis Borges y Raúl González Tuñón.

A este autor lo descubrí en una de las tertulias literarias que organiza Cronopio | Café con Libros y de inmediato captó mi atención. El poema que quiero presentar en esta entrada se desprende de la colección “Espantapájaros” publicado en 1933. Veinticuatro versos endecasílabos, sencillos, pero potentes, con una pizca de erotismo, donde se esbozan las virtudes, las miserias y las fortunas de los amantes.

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.

Cecilia Picarín (Fragmento)

A continuación comparto un fragmento del relato de mi autoría “Cecilia Picarín”, perteneciente a la colección inédita “Hijas de Lilith”.

Cecilia era una mujer humilde, trabajadora, responsable y alegre. Pasaba ya del medio centenar de años. Tenía dos hijos, ambos varones. Convivió muchos años en unión libre con un hijo de puta que terminó abandonándola. Era muy atenta y servicial. Le hacía los mandados a todos en la oficina sin peros. Que si el desayuno, que si la comida, que si la merienda, que si la lotería, que si la farmacia, que si la ferretería… A todo y a todos atendía con igual gusto y disposición. Trajinaba tanto de aquí para allá que le pusieron de apodo Picarín, porque «picaba más que una pelota de ping pong». Ella, de su parte, también se refería a todos los demás de igual manera. Si se lo pedían, y a veces hasta sin pedirlo, hacía esos trabajos de oficina que nadie quiere hacer nunca: organizar las polvorientas pilas de cheques y facturas, revisar y organizar los cajones de archivos, mover cajas más pesadas de lo que cualquier otra mujer podría aguantar, etc. Gustaba de hacerle bromas a los demás, sobre todo a los empleados nuevos. Una vez le escondió el celular a una muchacha donde sabía que nunca se le ocurriría buscar: los cajones de archivos. La muchacha no tenía ni un mes trabajando en la oficina, por lo que era completamente inocente y ajena a las bromas de Cecilia. Sólo cuando la desesperación le hizo brotar lágrimas a los ojos de la muchacha Cecilia se dignó a dar por terminada la broma. «Tú debiera tar ma atenta a tus cosa, Picarín» le dijo al entregarle el aparato. Luego le acarició la negra y larga cabellera y soltó una carcajada. Sí, Cecilia era alegre y bromista, pero cuando por la oficina se aparecía El Jefe, como llamaban al presidente de la compañía, se transformaba en la mujer más seria y pulcra de la bolita del mundo. Era, sin duda, una mujer de grandes virtudes, pero tenía un gran defecto. Era emocionalmente inestable y cuando tenía problemas se derrumbaba por dentro, aunque por fuera se esforzaba en seguir aparentando ser la misma de siempre. Encima, había desarrollado un gran vicio, que nadie conoció hasta que fue demasiado tarde. Se había convertido en una adicta a los juegos de azar. Los fines de semana no salía de un casino, y este fue el motivo por el cual comenzó a endeudarse para apostar hasta lo que no tenía.

Poema XII (Para mi corazón basta tu pecho)

Pablo Neruda (de origen chileno) es, sin temor a equivocaciones, el más universal de los poetas latinoamericanos, el autor con quien inmediatamente se relaciona la palabra poesía, y uno de los más destacados e influyentes artistas de su siglo. Gabriel García Márquez, coloso de la literatura latinoamericana, considera a Neruda como el más grande poeta del siglo XX no sólo en castellano sino en cualquier idioma.

Es por tal razón que quiero compartirles esta sublime creación poética perteneciente a la celebérrima colección Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Madrigal del Beso Impuro

Dr. Joaquín Balaguer

Hablar del Dr. Joaquín Balaguer, es hablar de una de las más trascendentes personalidades políticas de República Dominicana; afirmación irrelevante al fin que hoy me atañe. Al margen de sus actividades como estadista, destacó, asimismo, en la faceta de escritor y poeta. Como genial muestra de esta última, quiero compartirles uno de los poemas que más disfruté de la colección “La venda transparente“, el cual da título a la actual entrada. Sin más parafernalia, aquí les va, espero lo disfruten tanto como quien suscribe.

Besaré la noche sobre tus cabellos,
besaré la aurora sobre los destellos
de tu carne joven, de tu boca cruel,
en donde parece que sangra un clavel.

El beso que ansío tendrá tanta ardura
que a tus propios ojos parezca locura,
la pasión ardiente que agita mi ser
como si quisiera, con mi fiebre loca,
en sólo un minuto saciar en tu boca
la gama completa de todo el placer.

La boca escogida que besa la muerte
jamás otra boca la vuelve a besar,
así quiero darte mi beso más fuerte,
el beso que nunca podrás olvidar.

Ese beso único tendrá tal ternura,
y en su desenfreno será tan voraz,
que arderá en su llama la parte más pura
del ángel divino que asoma en tu faz.

Es que eres de fuego y en ti todo ama,
respiras amores con todo tu ser,
y vas por el mundo como viva llama,
como dulce incendio que todo lo inflama,
y eres mitad ángel y mitad mujer.

Joaquín Balaguer

Alma Música

Nicolás Guillén

Hace unos días escuché a mi profesor de literatura mencionar al poeta cubano Nicolás Guillén e incluso recitar unos versos, me sorprendió la musicalidad de aquellos versos y me di a la siempre interminable tarea de descubrir algunos de sus poemas. De aquel primer puñado el que más me cautivó y con el que más me identifiqué fue “Alma Música“, oda sublime a un ser que a pesar de las adversidades se niega perder su característica musicalidad. A continuación les comparto el poema, espero que lo disfruten:

Yo soy borracho. Me seduce el vino
luminoso y azul de la Quimera
que pone una explosión de Primavera
sobre mi corazón y mi destino.

Tengo el alma hecha ritmo y armonía;
todo en mi ser es música y es canto,
desde el réquiem tristísimo de llanto
hasta el trino triunfal de la alegría.

Y no porque la vida mi alma muerda
ha de rimar su ritmo mi alma loca:
aun mas que por la mano que la toca
la cuerda vibra y canta porque es cuerda.

Así, cuando la negra y dura zarpa
de la muerte destroce el pecho mío,
mi espíritu ha de ser en el vacío
cual la postrera vibración de un arpa.

Y ya de nuevo en el astral camino
concretara sus ansias de armonía
en la cascada de una sinfonía,
o en la alegría musical de un trino.

Nicolás Guillén

Estados de Ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

Mario Benedetti

¡Ay De Ti!

Delia Weber

Delia Weber (nuestra más prominente cultivadora del poema en prosa) fue una escritora, cuentista, dramaturga, poetisa y pintora nacida en  la ciudad de Santo Domingo. Su habitual estilo literario es impresionista, un impresionismo realizado con sentido sensual pictórico. El amor, en sus poemas, es al mismo tiempo sentimiento y duda, inquietud y misterio, deseo y desfallecimiento. Además del poema en prosa escribe poemas dramáticos y cuentos. Su lirismo linda con lo fantástico. Es la mujer que canta y lleva a su canción las palpitaciones de sus ensueños.

Hoy les comparto ¡Ay De Ti!, poema hermoso donde los haya. El cual el gran cantautor Manuel Jiménez musicalizó e incluyó en su disco “Vivirá: Homenaje a Juan Bosch” acompañado de la angelical voz de Ana Belén. Agregando mística a una ya de por si mística creación.

¡Ay de ti!
Si probaste una vez
La miel de mi vino
Ya no lo olvidarás

¡Ay de ti!
Si te clavo la espina
De mi rosa de amor
Ya no lo curarás

Y aunque te vayas lejos
Aunque no vuelvas más
En un trastorno de tu vida
Retornarás al punto en que

Te bebiste mi vino
O te clavaron mis espinas
Te bebiste mi vino
¡Ay de ti¡ …

Simplemente

Francisco Luis Bernárdez

Desde el primer instante, desde el primer verso fui embriagado por la dulce savia que emana del poema que hoy quiero compartir. Su autor es el ya fallecido poeta argentino Francisco Luis Bernárdez, se titula “Simplemente” y fue popularizado por el mago de la canción hablada Jorge Lavat. Un poema que nos recuerda lo no fortuito de las cosas, que nada es casual, que todo es causal, que incluso tras la más drástica catástrofe vienen tiempos de bonanza.

Si para recobrar lo recobrado
tuve que haber perdido lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprendido
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprobado
que lo que tiene el árbol de florido
vive de lo que tiene sepultado.