Cuando siento no escribo

Gustavo Adolfo Bécquer

Cuando siento no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar; estas ligeras y ardientes hijas de la sensación duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria hasta el instante en que, puro, tranquilo, sereno, y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, siento, sí, pero de una manera que puede llamarse artificial; escribo como el que copia de una página ya escrita; dibujo, como el pintor que reproduce el paisaje, que se dilata ante sus ojos y se pierde entre la bruma de los horizontes. Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto lo son.

Gustavo Adolfo Bécquer
Poeta y narrador español.

Todos los hombres matan lo que aman…

Oscar Wilde

Todos los hombres matan lo que aman… Unos matan su amor cuando son jóvenes, y otros cuando son viejos; unos lo ahogan con manos de lujuria, otros con manos de oro… Unos aman muy poco, otros demasiado, algunos venden y otros compran; unos dan muerte con muchas lágrimas, y otros sin un suspiro; pero aunque todos los hombres matan lo que aman, no todos deben morir por ello.

Oscar Wilde
Narrador, poeta y dramaturgo irlandés.

No Estás Deprimido…

Facundo Cabral

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones.

Facundo Cabral
Cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino

http://www.youtube.com/watch?v=UrXoMVrAjHE

¡Amemos!

Amado Nervo

Si nadie sabe ni por qué reímos ni por qué lloramos; si nadie sabe ni por qué vinimos ni por qué vamos; si en un mar de tinieblas nos movemos, si todo es noche en derredor y arcano. ¡A lo menos amemos! ¡Quizá no sea en vano!

Amado Nervo
Poeta y escritor mexicano

De Cuentos de Hada y Príncipes Azules

¿Quién no ha pensado nunca que las mujeres son raras? Que no sea mujer obviamente. Porque cómo van a saber ellas que son raras si son las raras. Uno de los motivos por el que la mujer es un ser extraño a todas luces es porque son los únicos sobre la faz de la tierra y probablemente dentro de todo el universo que todavía creen en cuentos de hadas.

Las mujeres son seres de fe, son capaces de transformar cualquier mundo, cualquier universo conocido o por conocer, sobre todo el mundo de los hombres. Son capaces de todos los días al despertarse ver a su lado al hombre que aman y no al hombre que en realidad somos. Las mujeres cuando ven una pared en realidad lo que están viendo son colores y texturas, los hombres cuando ven una pared ven ladrillo sobre ladrillo. Las mujeres son capaces de virar el universo a su favor para hacer que incluso el olvido sea una circunstancia difícil en el mundo de los desmemoriados.

Todo esto ocurre porque la fe es alimentada desde que son niñas por elementos de corte extravagante: una vecina incómoda, una hermana mayor rebelde, una profesora hippie, una tía solterona, o la mamá, a quien alguna vez se le escuchó enunciar “Hija mía tú estás bendita y tarde o temprano ante el umbral de tu ventana llegará y se postrará de rodillas ante ti un príncipe azul”. ¿Azul?

Es muy difícil estar enamorado de una mujer que cree en los cuentos de hadas, de una mujer que aspira y merece un hombre perfecto. Es muy difícil estar enamorado de una mujer que con una mirada es capaz de cambiar cualquier espectro. Es muy difícil estar enamorado de una luna lejana, de una estrella, cuando te sabes con los pies puestos en la tierra. Es muy difícil todos los días levantar los ojos para verla y saber que te va a deslumbrar. Es muy difícil mentirle con canciones incluso, que cuando vemos ladrillos tratamos con fuerza de ver sus colores, que la fe que nos falta y que ellas nos regalan es lo que nos da fuerzas para presumirnos locos a pesar de estar cuerdos, para sabernos acompañados aun cuando estamos solos y para sentirnos profundamente enamorados y con ganas de vivir muchísimos años.

Hoy más que nunca debemos de tener pleno conocimiento y convencimiento de que los hombres somos una especie que desciende directamente del mono, las mujeres de las estrellas.

Adaptación de un monólogo de Abel Velásquez “El Mago”.

Con El Tiempo…

Con el tiempo aprendes la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo empiezas a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo te das cuenta que casarse sólo porque “ya me urge” es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, sólo lo entendemos con el tiempo.

Anónimo

Descubrí…

José Antonio Rodríguez: Trovador Dominicano

Descubrí que todo el oro del mundo no vale lo que un sorbo de aire puro, que el más alto de los edificios será siempre más pequeño que la cima de la montaña donde nace el río, que la más costosa de las máquinas no podrá jamás justificar su costo frente a la cara desnutrida de miles de niños, que el más hermoso vestido jamás será mayor gala que las alas de la mariposa, que el esfuerzo de la grúa siempre será menor que el de la hormiga, que no hay lámpara más clara y útil que el sol, que la mierda en las cunetas siempre será más pura que la baba que emana del discurso de ciertos dirigentes, que el saludo de esperanza de un recién nacido será capaz de sacar la espada en la espalda de mi hermano, que no hay mejor lugar para estar que estar vivos y que no hay mejor cielo que la felicidad, que ninguna fruta del mercado será más pura que la fruta en el árbol, que nada refleja mejor tu imagen que la calmada paz del agua del charco, que no hay nada más parecido a la muerte que el odio y nada más parecido a Dios que el perdón, que gracias a nuestro paso por el mundo los que vienen detrás serán capaces de salvarlo, que no hay mejor canción que la del aire, ni mejor consejo que el silencio del espantapájaros, que un manatí en extinción es lo más parecido a Cristo y que en las mañanas un beso de amor es el más hermoso de los paisajes.

José Antonio Rodríguez
Cantautor, compositor y político dominicano

No Dejes Que Termine el Día…

>No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.

Walt Whitman
Poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense